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Asdrubal Caner

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Escritor y Poeta

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

LOS PROTESTANTES COMUNISTAS Y SU UTOPÍA REFORMISTA



Recientemente se publicó un documento titulado “Carta en rechazo a las actuales obstrucciones y prohibiciones de iniciativas sociales y culturales” firmada por numerosos intelectuales comunistas cubanos, entre los cuales se encuentran Pedro Campos Santos y Armando Chaguaceda, quienes han publicado sus trabajos en Kaos en la Red.

En este documento se denuncian ciertas represiones contra comunistas o revolucionarios, que se han atrevido a lanzar propuestas o acciones no aprobadas por el poder supremo.

Yo saludo ese atrevimiento de estos “comunistas democráticos y participativos” contra la monarquía esclavista y militar que desgobierna nuestro país. Sé – porque conozco a algunos de ellos – que hay muchos comunistas en Cuba en contra del castrismo. Pero se quedan callados, por temor y miedo a la represión y a que los expulsen del trabajo. Es lo mismo que denuncia Niemöller.

Pero en el fondo, es una crítica muy cuidadosa, excluyente y selectiva del monstruoso sistema represivo y terrorista del gobierno comunista.
Por ello, no dice nada de los actos de repudio y los golpes contra Yoani Sánchez y su esposo, el asedio ilegal y criminal contra la casa de Vladimiro Roca o el ataque brutal contra las Damas de Blanco. Tampoco dice nada sobre el incremento de las actividades represivas y terroristas contra los opositores y disidentes, reconocido por una organización internacional de prestigio como Human Rights Watch, que señala en su último y largo Informe 2009 “Un nuevo Castro, la misma Cuba”:

“El gobierno de Raúl Castro ha encarcelado a una gran cantidad de presos políticos mediante leyes que penalizan el disenso. En particular, Cuba ha aplicado una disposición sobre “peligrosidad” que permite a las autoridades encarcelar a las personas por ejercer sus derechos fundamentales cuando sus actividades sean contrarias a la “moral socialista”. Esta disposición se ha aplicado de manera más generalizada a cubanos no disidentes que optan por no trabajar para el gobierno y, por consiguiente, son percibidos como una amenaza. Mientras tanto, Raúl Castro continúa encarcelando a un gran número de disidentes que fueron condenados injustamente por ejercer sus libertades fundamentales durante el gobierno de Fidel Castro, entre ellos 53 defensores de derechos humanos, periodistas, líderes de la sociedad civil y otros disidentes detenidos en el marco de un operativo masivo llevado a cabo en 2003”

Supongo que los firmantes de la carta, comparten la visión de Pedro Campos sobre la necesidad de renovar y reformar al comunismo castrista.

En agosto de 2008 Pedro Campos y “varios otros compañeros” dieron a conocer en Kaos en la Red el trabajo “Cuba necesita un Socialismo Participativo y Democrático. Propuestas Programáticas”, que en su primera propuesta de cambios se dice:

“1-Transitar del "socialismo de estado" al Socialismo Participativo y Democrático. Dejar atrás el fracasado sistema centrista, autoritario, estatista-asalariado y estructurado verticalmente de arriba hacia abajo, heredado del estalinismo y avanzar a la concepción cooperativista integral moderna del Socialismo en el Siglo XXI, a un sistema comunal-democrático descentralizado, apoyado en relaciones socialistas de producción que horizontalmente integre y armonice, de abajo hacia arriba las funciones productivas, de gobierno, justicia y otras.

Para serlo, el socialismo debe ser Participativo porque en la formulación y toma de decisiones participan directa y comprometidamente las masas, los trabajadores y toda la población afectada. Democrático porque las decisiones importantes que afectan a todos los ciudadanos del país o de un conglomerado social, productivo o comunitario deben contar con la aprobación mayoritaria de los interesados. Libertario porque se crearán por primera vez condiciones reales para la libertad plena del ser humano y para el ejercicio, por todos, de todos los derechos políticos, civiles y económicos por los que ha luchado la humanidad. Humanista porque pone al ser humano y a sus valores éticos y espirituales en el centro de la vida social. Autogestionario, porque el trabajo organizado en forma cooperativa-autogestionaria caracterizará al nuevo sistema de organización de la producción y al funcionamiento de toda la sociedad. Inclusivo porque no permitirá ningún tipo de sectarismo, discriminación ni exclusión arbitraria por razón alguna, en la participación y en la democracia, de manera que todos se sientan interesados y comprometidos en el proyecto común. Integracionista porque sólo con la integración económica, política y social de varios países podrá lograrse el triunfo del nuevo sistema, por lo cual necesitamos que otros pueblos avancen por este camino y apoyamos un ALBA efectivo, por abajo, pueblo a pueblo, que avance a economías similares y a pasaporte y moneda únicos”

(Pedro Campos: “Cuba necesita un socialismo participativo y democrático. Propuestas programáticas” Kaos en la Red 17-8-2008).

Pedro Campos y sus compañeros de esa Plataforma Programática sobre un socialismo Participativo, Democrático y Humanista, parecen desconocer la historia del comunismo, desde la Comuna de Paris hasta nuestros días.

Y no sé por qué. Mucho se ha publicado desde la caída de la URSS y el Muro de Berlín sobre el comunismo.

Carlos Alberto Montaner en una extraordinaria conferencia pronunciada en Madrid en 2005 titulada “El Totalitarismo y la naturaleza humana: cómo y por qué fracasó el comunismo” dijo “Tenían razón, pues, Yakovlev y Gorbachov cuando pensaban que la libertad para intercambiar información sin miedo —la glasnost— era el camino para aliviar los enormes problemas de la URSS, pero se equivocaron al creer que el sistema comunista era reformable. No lo era, como finalmente

me admitió Yakovlev, porque contrariaba la naturaleza humana. Eso lo condenaba al fracaso”

En mi artículo “La vieja dama indigna y los acercamientos” escribí: “Los dictadores comunistas saben que no pueden soltar el poder. Y no pueden hacer cambios. Cualquier apertura que implique ciertas libertades económicas, conduce a la libertad política. Y cualquier libertad política se instala como un reto al poder.

Por eso he dicho que, el fascio-comunismo, no es reformable, porque cuando hacen reformas, se transforman en estados de transición, que tarde o temprano, abrirán las puertas de la democracia. Y será el momento de la justicia.

Fidel Castro, su hermano y la Nomenklatura ligada a los peores crímenes políticos en Cuba, jamás harán cambios de envergadura que los pueda poner en peligro”

En el artículo “Demócrata de la fe”, en Letras Libres, Enrique Krauze reproduce un fragmento del filósofo Leszek Kołakowski, como respuesta a la pregunta de si el socialismo es reformable:

“¿Es reformable el socialismo tal y como lo conocemos?”

“En la historia de los países comunistas siempre que alguna reforma produjo algún resultado, se debió a que esa reforma restauraba parcialmente el mercado, es decir, el capitalismo. No se puede derivar otra lección de la historia del comunismo. El capitalismo equivale a mercado. El intento del comunismo de suprimir el mercado nunca funcionó bien, pero en gran medida sí logró destruir la economía. Yo no opongo el capitalismo al comunismo como dos sistemas simétricos. El capitalismo no es el producto de una planeación: surgió espontáneamente como resultado del desarrollo del comercio. A grandes rasgos, puede decirse que el capitalismo equivale a la naturaleza humana en función, es decir: desarrollando la codicia. El socialismo fue en cambio una invención artificial de los filósofos. Quizá hubo razones para pensar que podía funcionar, pero no funcionó y nunca funcionará. Ahora bien, si se continúa afirmando que los cambios actuales son un movimiento hacia otro socialismo, entonces tenemos que definir la palabra socialismo. Es decir, tenemos que precisar, para seguir hablando de socialismo, si entendemos por tal lo que ha significado hasta hoy (la nacionalización en masa de todo, incluyendo a la gente, la abolición del mercado, etcétera) o si significa otra cosa. Y en este último caso, necesitamos una nueva definición radical”

En fin, lo que no comprenden Pedro Campos y sus compañeros, con sus comedidas críticas y sus afanes reformadores, se puede resumir en tres aspectos a saber:

- El comunismo o socialismo marxista es una estructura socio-económica y política artificialmente creada.

- Esa estructura y superestructura no responde y es ajena totalmente a la naturaleza humana.

- Lo típico del régimen, como dejó claro el Libro negro del comunismo, es su carácter criminal. Esa naturaleza criminal, se resume en las palabras de Che Guevara “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo que impulsa mas allá de las limitaciones naturales del ser humano, y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar.-Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar”

Y todo eso es irreformable. Creo que sueñan…” y los sueños, sueños son!” (Calderón de la Barca)

Un abrazo

Asdrúbal Caner Camejo

Representante del PSC

en Canadá.

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